Dirección financiera externa, ventajas y oportunidades

La dirección financiera externa es una opción cada vez más habitual en los negocios. Son muchas las pequeñas empresas que deciden externalizar la figura del director/a financiero/a con la idea de reducir costes y funcionar de una manera más flexible pero con la seguridad de un profesional que te acompaña en el camino contable y fiscal.

La dirección financiera externa debe de aportar todo su talento para elaborar, organizar y desarrollar el Plan Financiero, orientado siempre a las necesidades de la empresa. El equipo «in house», debe trabajar codo con codo con la dirección financiera externa controlando su trabajo y responsabilizándose del resultado.

Una ventaja fundamental de trabajar con dirección financiera externa es la versatilidad de la misma. El profesional externo trabaja para otras empresas y por tanto tiene un contacto directo con diferentes realidades que le aportan mucho valor a la hora de cambiar el rumbo, enfrentarse a dificultades o a situaciones inesperadas. Para él, no serán nuevas.

El Plan Financiero del director financiero externo debe de contemplar, al igual que en el departamento de administración de una empresa, todos los aspectos relevantes al área administrativo-financiera, tales como normas de contabilidad interna, analítica y fiscal, así como las estrategias de relaciones bancarias e intervendrá en las políticas de la empresa con incidencia financiera: costes, cobros, pagos, stocks, compras, seguros…, pudiendo formar parte del comité de dirección, si lo hubiera. Así pues, la dirección financiera externa es alguien más de la casa pero que trabaja a distancia y con muchas más funciones que la de un directivo de la compañía, lo que abarata costes y permite una optimización mayor de los recursos humanos.

Perfil de la dirección financiera externa

El perfil idóneo para la dirección financiera externa es un/a directiv@ profesional con amplia experiencia en el cargo y con capacidad de organización y liderazgo. La función de organizar y dirigir un departamento financiero no tiene por qué requerir jornada completa ni dedicación exclusiva y además, se puede hacer cargo de otras gestiones administrativas propias de un departamento de administración como son tareas de facturación, reporting u otras que podría realizar personal de menor nivel, lo que disminuye la productividad global de la empresa.

En algunas PYMES ni siquiera existe realmente un director financiero profesional sino sólo jefes administrativos, ya que no se pueden permitir el coste de un profesional de alto nivel que, incrementaría la rentabilidad y aseguraría una estabilidad financiera. Para este tipo de empresas la primera opción debe de ser la dirección financiera externa.

La práctica demuestra que, en términos generales, es más importante disponer del talento adecuado para desarrollar un buen plan financiero y controlar su ejecución aunque sea a tiempo parcial, que contar con jefes administrativos voluntariosos y dedicados que, aunque gestionen el día a día de manera competente, quizás no tengan la capacidad para elaborar planes y estrategias ni aportar las decisiones financieras que requiere la empresa.

Así pues, en determinados casos, para un mismo presupuesto disponible destinado a la función directiva de planificación, desarrollo, dirección y control, puede ser más conveniente contratar a un director financiero de nivel a tiempo parcial que a un jefe administrativo full-time.